En nuestro anterior artículo nos centramos en la relación del sector cultural con los consumidores. En este artículo analizaremos la industria por dentro.
En toda esta discusión se mezclan diversos actores con intereses que, a menudo, no son coincidentes pero a los que les mueve lo mismo. Encontramos a los creadores (autores y músicos), a los productores (las discográficas, las editoriales y los medios) y al canal (distribuidores y puntos de venta). Y dentro de cada uno de ellos nos encontramos a los que ven una oportunidad (desconocidos y pequeñas empresas) y los que ven una amenaza (los best sellers y grandes empresas). Esa disparidad es una de las causas de los profundos cambios o, quizás, puede ser, justamente, las que hagan que se produzcan o aceleren.
Volviendo la vista atrás ¿qué lecciones deberíamos haber aprendido de lo que ocurrió, y sigue ocurriendo, en el sector discográfico?
- Después de años batallando con Napster las discográficas solo consiguieron gastarse millones de euros en pleitos y hacer millonarios a un montón de abogados. Dinero que hubieran podido invertir en I+D, en planificación estratégica y en desarrollo de plataformas digitales.
- Mientras hacían todo eso, perder el tiempo en pleitos en lugar de encargarse de buscar una oportunidad en un nuevo entorno desfavorable, apareció iTunes y ahora es quien gobierna el sector. Oportunidad perdida de liderar el mercado por parte de las discográficas y de dar valor a su trabajo en el nuevo entorno.
- Los músicos se dieron cuenta que la música enlatada estaba “de capa caída” y de que las discográficas ya no les aportaban mucho y, algunos, empezaron a buscarse la vida fuera (caso Madonna o Radiohead). Las discográficas pierden a sus “vacas lecheras”.
- Como al parecer las discográficas no aportan mucho valor y el negocio cada vez está más competido, algunos nuevos artistas empiezan a introducirse en el mundo de la música sin contar con los circuitos habituales y usando los Social Media para promocionar sus trabajos.
Entonces ¿qué hacen los editores, por ejemplo? Pues parece que no aprenden y se “pelean” con autores y agentes por quien es el propietario de los derechos de los ebooks, presionan al Gobierno para que luche contra la piratería y están paralizados viendo quién da un paso firme ante todo esto. Pero mientras tanto no ofrecen alternativas a los autores sobre como explotar sus obras digitales. Y es entonces cuando aparecen iniciativas como Lulu, Bubok, Librovirtual (genial iniciativa), Leqtor, Leer-e, que pueden ofrecen alternativas a los autores y, por supuesto, mejoras económicas sobre sus condiciones actuales. Y hasta Google Edition, o Amazon, que hasta hoy sólo era un distribuidor, se apuntan a la edición digital.
¿Qué pasará si los autores/músicos deciden editar sus propios trabajos al margen de los circuitos habituales? Hace unos días Timothy Ferris, autor de “La semana de 4 horas”, afirmaba que sus propios esfuerzos por promocionar el libro aprovechando los Social Media habían llevado al libro a ser best-seller mientras la publicidad tradicional de su editor se había mostrado menos efectiva. Al mismo tiempo, Seth Godin publicaba su último libro en formato pdf libre para su descarga y escribía un duro artículo en su blog contra la postura de los editores (podéis leer aquí una versión traducida). Y en el sector de la música ya tenemos ejemplos como: Radiohead, que permitió la descarga a cambio del precio que los consumidores estimasen oportuno, o Madonna y Paul McCartney que han acabado firmando contratos con empresas especializadas en organizar giras sabiendo que ahí está su verdadero negocio.
¿Es posible que estos músicos estén diciendo que el CD no es más que un modo de promoción? ¿Es una inversión en publicidad? Y eso podría ser aplicable a los libros o, por lo menos, a muchos de ellos.
Es decir, la cadena de valor está cambiando y eso es ya un hecho. Por todo ello es importante que la industria empiece a pensar qué papel juega en la nueva cadena de valor y como, valga la redundancia, añade valor a ambos lados de la cadena (productor y comprador) porque de lo contrario perderá el sitio que hasta hoy ocupaba.
Y repito esta genial cita:
“Y si crees que éste es un post sobre el negocio editorial, espero que lo vuelvas a leer y pienses en cómo lo digital va a cambiar tu industria también” Seth Godin dixit (podéis leer aquí una versión traducida).
En el próximo y último post de la serie nos centraremos en algunas cosas que me parece que no acaban de encajar en toda esta problemática
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[...] buenos amigos de este blog, David Soler, consultor, y Mercedes Rodríguez, periodista, han querido compartir hoy con nosotros sus [...]
[...] David Soler quizá abusa de la comparación del sector del libro con el mundo de la música, analogía de la que ya Chris Anderson había abusado en su ya clásico Long tail, aunque está atinado planteando la pregunta clave: «¿Qué pasará si los autores/músicos deciden editar sus propios trabajos al margen de los circuitos habituales?» Soler subraya cómo la publicidad tradicional se está mostrando menos efectiva que los nuevos Social Media a la hora de promocionar un libro, ayudándole a convertirse en un best-seller. Soler termina afirmando que «la cadena de valor está cambiando», en tanto que los propios autores se muestran mucho más preactivos a la hora de compartir y difundir su obra, frente a la postura mucho más conservadora y proteccionista de los editores que se blindan a explotar los recursos de los Social Media al máximo. Soler concluye alertando que «es importante que la industria empiece a pensar qué papel juega en la nueva cadena de valor». La relación con los prosumidores es clave en un mercado de audiencias [...]