David Soler

Google amenaza al sector editorial

Lunes, 7 de septiembre de 2009

El proyecto Google Books cuenta con miles de editoriales afiliadas en todo el mundo y con acuerdos con Bibliotecas como la de Oxford, Harvard o la Complutense y hace poco con la Nacional de Francia. Y a mí todo esto me recuerda mucho a iTunes y el sector de la música.

Con el contundente argumento de que no les cuesta nada, Google está digitalizando fondos de editores y bibliotecas y con ello alimenta su megalibrería virtual que permite la descarga (completa o parcial) de libros en formato ebook. Google hace su trabajo y muy bien, por cierto. Con ello puede conquistar una posición privilegiada en la distribución digital y, de paso, seguir ganando adeptos a todo su portafolio de productos, más tráfico y en definitiva más dinero. Eso es completamente respetable.

Pero a mí me parece que el sector editorial en general está cometiendo un ERROR ESTRATÉGICO. Para entrar en la distribución digital y aprovecharse del concepto Long Tail tenían diversas soluciones. La primera, que los distribuidores del mundo real hubieran pasado a distribuir también en el digital. O no lo hacen, o lo hacen de forma pésima, y eso que son los que tienen contacto directo con los clientes. La segunda está en los propios editores y los gremios. A ninguno se le ocurrió hace tiempo aprender del error de las discográficas y ponerse manos a la obra para crear entre todos, o apoyándose en los distribuidores, esa biblioteca. En tercer lugar, podían haber recurrido a otras plataformas que ya existían como Leer-e o Bubok. Y por último podrían ahora unirse a las recientes iniciativas de Planeta, Random y Santillana por un lado y el 36-L por otro.

Aparte de las grandes (que representan aproximadamente el 40% de los títulos), muchas de las medianas y pequeñas están prefiriendo unirse a Google Books bajo la falsa idea de que es caro digitalizar y sin tener en cuenta el resto de soluciones posibles y “la trampa” en la que es meten. Quizás falta cultura de colaboración empresarial y ese es otro ERROR ESTRATÉGICO… aunque eso da para otro post.

Y todo esto es una amenaza para el sector ya que se da el control del negocio a alguien que viene de fuera, cuando se tenía todo para hacerlo desde dentro. Se está cometiendo un grave ERROR ESTRATÉGICO ya que cuando todo, o casi, esté en poder en Google podrían decidir qué, cómo y cuando se vende y, peor aún, a qué precio. Y hasta podrían perder autores (como está ocurriendo con las discográficas, por ejemplo).

Y ya no entramos en el error de no entrar en la digitalización, que también hay casos. Hablar de utilizar la digitalización y su comercialización en Internet para ofrecer otros productos o servicios de valor añadido ya es de master.

9 comentarios para “Google amenaza al sector editorial”

  1. Toni Oliver dice:

    Si puedo no cambio el papel por el digital, pero u na cosa es segura, si hay que apuntarse al mundo actual, cuando se publica un libro este ya está digitalizado, pues las imprentas modernas primero digitalizan y luego imprimen y por el mismo precio tendrían las dos versiones y, de paso, entrarían en el tren actual y no se quedarían con las máquinas de vapor anticualizadas. La gente moderna, por comodidad y practicidad, si puede, cuando busca un libro lo quiere tener ya, que mejor modo que el formato digital?? Pero las editoriales no quieren entrar en esto, pero ellos es perder el tiempo y dinero, pero en el fondo es más beneficioso vender un libro digital que es sólo un archivo son costo alguno que un libro en formato de papel donde los costos son bastante grandes.
    Si venden el arcchivo a un precio razonable los beneficios pueden bastante elevados, pero ellos no lo ven así, sólo ven al diablo en todo lo que sea digital. En cuanto a la copia, lo mismo da, si se quiere copiar da igual lo que hagan, los de papel también se copian.

    • David Soler dice:

      Gracias por el comentario Toni. Sí, la verdad es que es un problema de miedo a qué pueda ocurrir. En cuanto al costo/beneficio no variará mucho, siempre habrá gente como tu que valore más un libro. Yo creo que no desaparecerá.

  2. Hay muy pocas cosas que se puedan compartir sin que perderlas, la mayoría intangibles. Es el caso de la información. Lo que hace Google al digitalizar no es un mero proceso tecnológico, ni es la disposición del libro en otro formato o medio, es la extracción de la “sustancia”, quedarse con lo esencial, con la información. De esta forma, podrá copiarla, distribuirla gratuitamente o mediante sistemas de pago, rentabilizarla por medio de sistemas de suscripción, con sistemas de acceso limitado o con programas de publicidad.

    Efectivamente, cuando se pudo hacer lo mismo con la música, el soporte perdió su valor. De las obras completas de Victor Hugo en edición especial con tapa dura en cuero y lámina de oro, tendrá valor el soporte, pero no el contenido, que podemos ya descargar legalmente de cientos de páginas y en todos los idiomas. Un archivo, salvo raras y costosas excepciones para proteger su propiedad, es fácilmente copiable, con lo que igual que con la música, los libros se copiarán, se copian ya, de la red a cualquier soporte y entre éstos sin mayor problema.

    La problemática del sector es evidente, porque si bien parece que hoy en día se publica más que nunca gracias a las tiradas limitadas y ediciones digitales casi a la medida, la disposición de la información de forma tan accesible hará caer las ventas. Las ediciones especiales para coleccionista no salvaron el mundo de la música y no lo harán con el del libro. ¿Y cómo reaccionar ante tal amenaza? Me vuelvo y leo los títulos que tengo en la estantería: libro técnico de consulta en su mayoría, algún que otro divulgativo de empresa, y unos cuantos manuales. En los poco más treinta libros que tengo a mi espalda, debí gastarme cerca de ochocientos euros. Algunos tienen todavía el precio marcado. ¿Cuantos de esos compraría si los tengo disponibles legalmente en formato digital? Sólo los más emblemáticos, supongo que al igual que en la música, sólo el contenido de altísima calidad podrá mantenerse ligado a un soporte físico.

    ¿Van a caer las editoriales como cayeron las discográficas?

    • David Soler dice:

      Pues es cierto… el soporte y el contenido, ahí estamos. Creo que más o menos todos tenemos la misma idea, pero lo que quería decir con el post es la posibilidad de que se repita el fenómeno iTunes cuando se debería haber aprendido de lo que pasó con el sector discográfico.

  3. Mari Cruz dice:

    Los Monopolios no son buenos porque no enriquecen, es bueno que en los acuarios haya diversidad de peces, grandes, vistosos, depredadores, etc. así se conforma un buen ecosistema.

    Esperemos que los pequeños no acudan al canto de sirenas.

  4. En la London Book Fair asistí a una conferencia -bastante rancia, por cierto- sobre derechos de autor en India. Según comentaban, el 40% de los bestsellers que se comercializaban en el país lo producían editoriales clandestinas, que los vendían a la mitad de precio que editoriales como Harper Collins u Oxford University Press. La misma situación podía extrapolarse a países como Bangladesh, que sufría de un 80% a un 90% de «piratería», entendida ésta como copia ilegal de libros por el mismo procedimiento que en India.

    Recuerdo que hace años se «hacía la vista gorda» en España cuando las papelerías fotocopiaban libros enteros; y no os cuento a qué ritmo trabajaban las «copisterie» que abarrotaban los alrededores de las universidades italianas.

    En mi opinión, el soporte no es el problema ni la solución para aumentar ventas, puesto que copiar, aunque hoy en día nos resulte más asequible, antaño tampoco era tan complicado y también satisfacía nuestras necesidades del momento. Seguro que en el año 2030 es todavía más fácil acceder gratuitamente a información que en 2009 era «de pago», y sólo tendremos que mirar veinte años atrás para ver si en su momento encontramos alguna solución creativa o, como en 2000, hicimos caso omiso de las nuevas propuestas que algunos astutos emprendedores, ajenos al sector, empezaban a poner en marcha. Bien por su imaginación y por sus ganas, dicho sea de paso.

    Creo que la solución, como bien dices, David, radica en cambiar la estrategia, pero no pensando que la deberíamos haber cambiado antes, sino tener claro que hay que cambiarla ahora. El mal está hecho, encontremos una solución.

    ¿Qué se puede hacer? En primer lugar, analizar el target. ¿Cómo? Observándolo. En este caso nuestro target es el lector. Todos participamos de este «nuevo concepto de lector» (todos somos lectores). Por ejemplo: ¿qué contenidos lee el lector de hoy? ¿Cómo los lee? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Es sólo lector o también editor? ¿Qué edita? ¿Cómo lo hace? Todos participamos de redes sociales, y en las redes están los lectores, nuestro público. ¿Y los contenidos? Los contenidos también están cambiando. Ya no se transmiten de la misma manera. No se trata únicamente de digitalizar fondos editoriales (que es necesario, claro está), sino de entender cómo yo, pequeña editorial, puedo sobrevivir ante el monopolio de las grandes. Y es más fácil de lo que parece. Sólo hay que empezar observando al lector y participando con él. No se puede vender algo sin saber antes cómo piensa el consumidor de ese algo y sin querer abrir los ojos ante la realidad circundante de un producto (la forma de transmitir las palabras, los intangibles, en este caso, más que el libro en sí) que está en cambio constante.

    En España tendemos a lanzarnos a la aventura -supongo que por una actitud sociocultural- antes de evaluar, sobre todo cuando vemos que al de al lado parece que le ha ido bien. Si Google está concibiendo una nueva manera de entender el mundo, felicidades, Google, y gracias. Está bien reaccionar ante ello y poner límites, por supuesto, porque lo propio es de justicia respetarlo, pero no nos durmamos criticando porque de poco sirve. Si los libros ya no se pueden vender a 20 €, vendámoslos a 7 € con las grandes posibilidades que se nos brindan de reducir costes y, además, ofrezcamos al lector (que ya es internacional) algo nuevo, personalizado, sumamente atractivo. Trabajemos por encontrar soluciones y no olvidemos que, aunque a algunos pese, uno de los grandes responsables de esta revolución mundial que es el modo como se desarrolla Internet y las relaciones humanas, ha sido y sigue siendo Google. Es una empresa, claro está, y ganará donde pueda, pero para mí es una de las empresas más sagaces que conozco, porque no sólo gana dinero, sino que nos empuja a buscar nuevas soluciones. Insisto, trabajemos por encontrarlas.

    • David Soler dice:

      Benet, excelente comentario! No puedo más que darte las gracias. Creo que el sector vive una especie de “pánico” que le lleva o a no hacer nada por miedo a perderlo todo a irse a lo que más suena… en este caso Google. Pero no tienen en cuenta, como dices, porque deben hacerlo y qué deben hacer. Y luego están las que se lo están tomando con mucha calma, demasiada (especialmente si tenemos en cuenta que tienen recursos como para movilizar a una tropa de asesores).
      Y de todo ello se aprovecha Google, que ojo, alabo su iniciativa pero, repito, quizás dentro de unos años diremos lo mismo que hoy decimos de iTunes y todo el mundo se lamentará. Hay que aprender de lo que pasa en otros sectores, no crees?
      Muchas gracias por pasarte por aquí, por leerme y, especialmente, por dejar tu valiosísimo comentario.

      • El placer es mío, David. Gracias a ti por motivar el debate. Mirar hacia otros sectores y aprender de ellos es, en efecto, fundamental. Pero creo yo que más que mirar con los ojos puestos en las grandes cuentas del sector del mundo de la música (porque, no nos engañemos, los autores, los que producen contenido, no ganan absolutamente nada con los derechos de autor), hay que mirar iniciativas como Jamendo, que te premia por promocionarte. Esa promoción sí puede ser una salida para ti como autor y para que el editor mime a un autor que le hará ganar dinero. Los otros componentes de la cadena editorial deberán pensar también qué papel quieren jugar, como bien decías. Soluciones existen, sólo hace falta querer verlas.

  5. [...] Para ayudar a responder a esta pregunta, mira Google amenaza el sector editorial [...]

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