Bridged World

Por qué Bridgedworld hace lo que hace

Un acercamiento a su futuro escenario de desarrollo.

lunes, 11 de mayo de 2009
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Es en estos días, en los muy posteriores a la fiebre mediática de la cumbre del G-20, cuando comienza si no la tranquilidad, sí un proceso de reflexión, acerca del por que de la fiebre y de la necesidad de esta cumbre. Aquella fiebre, lejana y desigual a la también mediática fiebre porcina, comparte con ella la de ser de características globales, en todo el planeta se ha vivido el ansia y el hastío, el exitismo y el desasosiego.

Lejos estamos aquí de querer sumarnos a una polémica banal, temporal y cuyos actores -y probablemente sus primeros receptores- nos son lejanos. Aquello que nos mueve es el analizar la realidad, de cara a su aplicación al tejido empresario, a la exposición frente a nuestra idiosincrasia. A nuestra actividad en el mercado. Es aquí donde nos sabemos portadores de una visión templada.

El otro mensaje de la cumbre del G-20

El otro mensaje de la cumbre del G-20

Si acaso el evento ha suscitado la atención mundial es porque el G-20 representa alrededor del 90% del producto nacional bruto mundial, el 80% del comercio mundial  y dos tercios de la población mundial. El motivo de incluirlo en nuestra editorial, surge de sus propias conclusiones: debemos afrontar la crisis entre todos los países, debemos ser más, debemos integrarnos y debemos hacerlo más profundamente. En verdad, es un extracto, una conclusión parcial de todo un documento que giró sobre estabilidad, crecimiento y trabajo. Y contener y comenzar a corregir la crisis financiera. Pero no cabe duda de que entre las enfrentadas posiciones asiático-norteamericanas y del eje franco-alemán, la solución pasa por una mayor integración, una mejor integración entre mercados. Lo cual es justamente un concepto que podemos y debemos tratar en un equipo de internacionalización.

Sin embargo, no será este artículo un panegírico de la globalización. Solo el enunciarlo de aquella manera menoscaba su valor. Sin embargo contamos con hechos, a los que debemos enfrentarnos.

El hecho es que solo el 1,1% del cuerpo empresarial español exporta de forma regular, es decir con más de 4 años seguidos exportando (fuente ICEX). El hecho proviene de guarismos como el 20% de crecimiento en comercio internacional de Alemania (fuente OMC 2008) o hechos como el de Francia, que cuadriplicó en los pasados 15 años su volumen de ingresos por royalties (fuente BEA Bureau of Economics Analysis 2008). Dejamos a un lado al gigante chino y a los tigres asiáticos. Hablamos de nuestros vecinos. De Italia, Bélgica, Países bajos. O de México.

Dejando de lado que los mercados financieros y la economía mundial siguen enfrentándose a graves problemas, y que será tarea de los gobiernos dar una respuesta conjunta, debemos afrontar una realidad propia y un mensaje global.

Es justamente esa la huella de la respuesta de Bridgedworld hacia la necesidad de las empresas, de aquellas que se saben crecidas y que desean comenzar el paso de integrar mercados. De aquellas que desean generar nuevos espacios de comercialización, de investigación, de producción. Justamente por ello, Bridgedworld hace lo que hace.

Porque sin minimizar el desafío de afrontar la crisis, es claramente durante esta cuando se puede crecer, regenerar, inventar y conquistar nuevos mercados. Porque lo hemos vivido, residiendo en países donde la crisis es un presente continuo y a pesar de ello –o justamente por esta razón- crecen empresas, se desarrollan creativas start ups, se generan negocios. Porque también hemos residido en países donde la palabra crisis era un modismo inusual y extraño, y estos países han reaccionado, como han reaccionado sus empresas, en desarrollar nuevos mercados para suplir la carencia de sus propios mercados.

En definitiva, Bridgedworld hace lo que hace, porque conocemos los enormes beneficios que genera la internacionalización y porque entendemos es este el momento idóneo para presentar soluciones reales hacia las empresas.

Más allá de las fiebres y de las cumbres.