Ignacio Prieto

Relato corto en Qingdao

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Corría el año 1996 cuando aterrice por primera vez en la ciudad de Qingdao, provincia de Shandong, al noreste de China.

Era de noche y dormitaba con la cabeza pegada a la ventanilla del taxi que me llevaba al hotel. De repente, la luz que emitía un gran cartel me despertó. Solo tenía una palabra escrita, Haier.
Haier

Recuerdo que los carteles se repetían cada cierta distancia, unos 100 metros. Tarde un poco en darme cuenta que una verja se extendía a lo largo de la carretera, detrás de la cual estaban situados los carteles.
Aquello era una fabrica, no sabía de qué, pero desde luego era muy grande.

Un poco más tarde leí algo que me llamo la atención. Haier se había convertido en el líder indiscutible de línea blanca en China enfrentándose con GE, Whirlpool y Electrolux. Y lo había conseguido, entre otras cosas por la forma en que había conseguido captar las necesidades de sus clientes.

Por ejemplo, descubrió que la gente de los pueblos, usaba sus lavadoras para limpiar vegetales y tubérculos como las batatas y modifico sus maquinas para esta función.
En muchas grandes ciudades chinas, la temperatura y humedad son muy elevadas. En Shanghai o Shenzhen la gente no puede evitar sudar mucho. Haier diseño una minilavadora para que la gente pudiera lavar una sola muda consiguiendo un instantáneo éxito de ventas.

Hoy me encuentro con esta noticia:
Consumer electronics brand Haier reported sales of over USD 17.8 billion across all divisions in 2008. The company has surpassed Whirlpool as the world’s top refrigerator producer and achieved a global market share of 6.8%

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